El amor es un concepto universal, se dice que se encuentra definido de acuerdo a las ideologías y puntos de vista y que esta relacionado con los sentimientos. De acuerdo con
En el ámbito religioso se presentan fuertes connotaciones espirituales de forma que se trasciende del sentimiento intenso del ser humano y pasa a ser un estado del alma o de la conciencia, identificado en algunas religiones como el proveniente del dios mismo.
Por su parte el Amor Ágape esta entendido como en amor de Dios, se relaciona con el sacrificio, aquel totalmente desinteresado. Es el verdadero amor, el amor de Dios, el amor divino, ablativo, el amor de Dios para con nosotros la humanidad.
En otras palabras lo que difiere del amor, es que el amor ágape no es el amor erótico, quizás pasional que se tiene por una persona, este amor es aquel que sentimos por el hermano, la madre, un amor inmenso, inexplicable, un amor fraternal.
Comparándolo con el amor que vivimos día a día, se nos plantea la interrogante de si ¿Existe o no este tipo de amor dentro de la familia, o dentro de la sociedad?
Es complejo tratar de encontrar este tipo de amor en la sociedad y en la situación actual en la que nos desenvolvemos, las tecnologías de información se han encargado de difundir el acontecer diario, impregnado de un poco de amarillismo, pero que al fin y al cabo refleja los acontecimientos diarios de violencia en los que vivimos.
Las personas han dejado de lado con el paso de la “sociedad moderna”, las colectividades para dar lugar a individuos enajenados de cualquier forma de amor filial que pudiera haber existido, se encuentran llenos de odio, y sed de violencia, inmutados del reflejo de las realidades.
En consecuencia, no es el desarrollo, o la tecnología, algunos de los culpables de la falta de humanismo de los individuos, si no las relaciones y las formas de actuar con los demás que se nos han inculcado en el seno de la familia, y es que son las pequeñas acciones del núcleo familiar, las que constituyen el desenvolvimiento de la vida en sociedad, en cuanto se nos inculque el amor, y sobre todo el amor ágape, el amor filial hacia los demás, sin temor a equivocarnos, podríamos obtener una sociedad mas positiva, pacifica, no en una forma idealista, si no de una manera real, una disminución que permita a los individuos encontrarse con su verdadero ser y no vivir de mascaras para protegernos de las acciones de los demás.

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